¿Cuándo puede ser un problema de ansiedad?
La ansiedad activa al organismo ante aquello que interpretamos como peligroso. El problema aparece cuando esa alarma se activa ante situaciones que no representan un peligro real o cuando su intensidad resulta desproporcionada.
Puede aparecer de formas distintas
- Fobias específicas: miedo intenso a animales, alturas, sangre, tormentas u otras situaciones concretas.
- Pánico y agorafobia: temor a las propias sensaciones físicas y a que ocurra algo grave (desmayarse, un infarto o perder el control), con evitación de lugares o situaciones en muchos casos.
- Ansiedad generalizada: preocupaciones persistentes sobre diferentes áreas de la vida que resultan difíciles de controlar.
- Ansiedad social: miedo intenso al juicio, al rechazo o a quedar en evidencia ante otras personas.
- Hipocondria: miedo irracional a tener una enfermedad grave (cancer, ELA...)
- TOC u obsesiones: pensamientos intrusivos, repetitivos que producen una elevada ansiedad
Qué trabajamos en terapia
El objetivo no es simplemente “eliminar” cualquier sensación de ansiedad, sino comprender el ciclo que la mantiene, reducir las conductas de evitación y aprender formas más útiles de relacionarse con los pensamientos, las sensaciones y las situaciones temidas.
El trabajo integra herramientas cognitivo-conductuales con Terapia de Aceptación y Compromiso y mindfulness, seleccionando las estrategias según cada caso.
¿La ansiedad se puede tratar?
Sí puede abordarse psicológicamente. El plan concreto depende del tipo de problema, su intensidad, el tiempo de evolución y las circunstancias de cada persona. La evaluación inicial sirve para plantear objetivos realistas y una intervención adaptada.
